
San Hugo en el refectorio de los Cartujos
Plano antiguo
La Cartuja
La Capilla
La zona en la que se halla ubicado el Monasterio Cartujo de Cazalla de la Sierra es un lugar cargado de historia.
Quizás la importancia que todos le han dado a este lugar, resida en su altura y en su agua. Se trata de una meseta caliza en donde brota un manantial inagotable a treinta metros de altura sobre el valle del Huéznar, y desde la que se contempla la salida del sol.
Los estudios arqueológicos coinciden en que ha sido siempre utilizado con fines religiosos, existiendo un asentamiento anterior al paso de los fenicios cuando abrieron "La Ruta de la Plata".
A mediados del Siglo VIII musulmanes del norte de Africa se instalaron en esta zona para trabajar en las cercanas Minas del Cerro del Hierro, eligiendo un Wali que ubicó su residencia en este lugar, construyendo un molino de trigo y un molino de aceite, así como una Mezquita, y de todo ello queda testimonio.
Más tarde el Libro de la Montería hace referencia a este lugar como "El Castillejo", donde se podían cazar osos en invierno y en verano, y sostiene la tradición que el rey Don Pedro el Cruel se hospedaba en este lugar para sus cacerías. Posteriormente en 1418 Fray Lope de Olmedo funda un Monasterio Jerónimo, filial de San Isidoro del Campo en Santiponce, y en 1476 pasa a la orden de los Cartujos, que siguiendo su tradición mantienen abierta la Hospedería, junto a la capilla exterior a la que denominan "Capilla del Peregrino".
En 1836, tras la desamortización de Mendizábal, los Cartujos abandonan el Monasterio y los terrenos se compran y se venden pasando de unas manos a otras, sin concederles más importancia que los pingües beneficios del expolio del edificio, que muy pronto se ve convertido en aprisco para el ganado y varias pequeñas huertas alrededor del manantial. " ... enclavada en plena sierra ... "
Un Monasterio del Siglo XXI
La Cartuja de Cazalla es hoy un Monumento Nacional, enclavado en el corazón de la Sierra Morena de Sevilla. Desde 1977, año en que fue adquirido por Carmen Ladrón de Guevara y Bracho, esta ha conseguido rescatarlo de sus ruinas y convertirlo en un proyecto Turístico - Cultural de relieve internacional.
Tras veinticinco años de duro trabajo y lucha sin cuartel con las autoridades locales, socios y vecinos, el Monasterio Cartujo de Cazalla de la Sierra ha sido rescatado de sus ruinas y vuelve a resplandecer en el corazón de la Sierra Morena.
La voluntad de la sociedad que gestiona María del Carmen Ladrón de Guevara y Bracho es la de pretender que este recinto vuelva a ser un lugar para la meditación, el sosiego, la paz y la calma que lo caracterizaron cuando su fundación como Monasterio cartujo en el siglo XV, intentando mantener el espíritu de enclave milenario : un espíritu de reflexión, conocimiento y arte.
Fascinada quedó Carmen cuando de la mano de aquel romántico inglés vio por primera vez la Cartuja de la Concepción de Cazalla : "era como estar en Galicia pero dentro de un clima mediterráneo". Carmen lo tenía claro, "la Cartuja es un producto de primera necesidad para el mercado turístico europeo de clase media que, en la mayoría de los casos, no sólo se queda deslumbrado por el lugar sino también por la idea. Vendo alimento espiritual. Permanecer unos días en la Cartuja te hace ver que hay algo en la vida que aun merece la pena".
Esa es la magia de este lugar como hemos visto, Carmen lo sabe muy bien. De hecho eso fue lo que la retuvo allí, aun a pesar de tener su vida bien encarrilada. "La Cartuja es silencio y esto tiene sentido hoy día, a finales del siglo XX, mucho sentido".
La gran mayoría de los huéspedes son extranjeros, ya que este bello Monasterio y el proyecto de Carmen son más conocidos fuera de nuestras fronteras que en el interior. Volvemos al perro del hortelano y a la desidia cultural y espiritual a la hora de hablar de vacaciones u ocio en este país.
La hospedería brinda al viajero mucho más que cama y comida, si bien este apartado está debidamente resuelto con unos tálamos a prueba de amaneceres y unos platos elaborados con productos de la huerta.
Además de la sala de exposiciones, las obras realizadas por los artistas residentes son expuestas en las estancias que conforman el hospedaje.
La Cartuja hoy La hospedería - hotel del Monasterio, entre sus más convincentes atractivos, tiene el de que el huésped, además, tenga a su alcance participar en las animadas tertulias de los artistas, comer a su mesa, verlos actuar, escuchar conciertos de viola y violín junto a la chimenea, degustar los manjares confeccionados con productos cultivados o recogidos en la huerta del Monasterio.
Afirma Carmen que sólo cuando te llevas varios días con un cuadro frente a los ojos, se establece una comunicación con él, descubres que es mucho más que un objeto de decoración.
Los huéspedes adquieren estas obras y sienten además, que están colaborando con la restauración del Monasterio. Cuando la reconstrucción del Monasterio este casi completa, Carmen tiene la idea de organizar un tipo de visita muy peculiar en la que los visitantes (no mas de cincuenta al día) podrán observar durante seis u ocho horas lo que era un día en la vida cotidiana de los monjes cartujos a partir de la interpretación de actores, y del quehacer cotidiano de los "monjes del siglo XXI", es decir, los artistas residentes en el Monasterio. Su intención no es otra que la de "convertir a esta Cartuja en un monumento vivo, que las piedras hablen... "
Su labor ha sido reconocida con el premio Europa Nostra 1986 a la Conservación del Patrimonio Histórico y su Entorno, y el Premio Rolex 1993 al Espíritu Emprendedor.
Monasterio de la Cartuja
Carretera Cazalla/Constantina (A-455), kilometro 2,5
Cazalla de la Sierra 41370, Sevilla, España
Apartado de correos 46
tel: 95 488 45 16
fax: 95 488 47 07
Carretera Cazalla/Constantina (A-455), kilometro 2,5
Cazalla de la Sierra 41370, Sevilla, España
Apartado de correos 46
tel: 95 488 45 16
fax: 95 488 47 07

